La Mola

Si quieres saber cómo han sobrevivido los habitantes de esta isla durante siglos, acércate hasta El Pilar de la Mola. Está situado en una meseta rodeada de acantilados, lo que hace que esta población quede más aislada que el resto y, por eso, goza de sus propias peculiaridades.

Disfruta caminando entre los muros de piedra y acércate hasta el faro para ver su magnífica puesta de sol. Es un lugar mágico que sirvió de inspiración al mismísimo Julio Verne. Tampoco dejes de visitar el Molino Viejo, donde habitó Bob Dylan en los años 60. Y, si lo tuyo son las compras, no te pierdas su mercadillo hippie.

La Mola el pueblo más mágico de Formentera
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